Justificación

Durante el último tercio del siglo XX y en lo que ha transcurrido del siglo XXI hemos experimentado una serie de cambios abruptos y vertiginosos, lo cual ha propiciado la superación de los esquemas y paradigmas tradicionales, de tal manera que el progreso y bienestar alcanzados en nuestros días se enfrenta ante el reto de ser sostenible en el tiempo. Y ello a pesar de la contradicción que representa, por un lado, el hecho de contar con una población en continuo crecimiento; y, por otro, la existencia de unos recursos limitados que deben ser sabiamente administrados para satisfacer las necesidades del mayor número de personas, con la mayor calidad posible. Surge así la necesidad de pergeñar una nueva concepción de la razón social que permita conciliar y reajustar los desequilibrios que, paradójicamente, un aparente y mayoritario bienestar trae consigo.

En efecto, surge el reto de hacer viable y compatible el bienestar de los hombres con una sociedad sostenible en la que impere la justicia, más aún cuando el crecimiento económico y estadístico muchas veces solapa la evidencia de unos recursos finitos.

De ahí la conveniencia y oportunidad de conmemorar y reivindicar el Día Mundial de la Justicia Social, el 20 de febrero, en su anhelo de emprender la cruzada contra las situaciones que ponen en riesgo el acceso al bienestar y la aplicación de la justicia social entre los seres humanos.

Y es que la justicia social constituye una premisa ineludible en la consecución de una convivencia pacífica y próspera como base en la promoción del desarrollo sustentable y la puesta en valor del respeto a la dignidad y esencia del ser humano.

En clara línea de conexión y tomando el testigo del clamor del momento, no podemos pasar por alto este año 2021 que la pandemia COVID-19, manifestada a finales del año 2020, ha originado un antes y un después en todo el orbe al tratarse de un acontecimiento sobrevenido, extraordinario y excepcional, de tal magnitud y envergadura, que su repercusión ha adquirido un tinte global, tanto en un plano espacial y cronológico, cuanto en lo que atañe a su ámbito cualitativo y conductual.

Por supuesto, ante un suceso de semejante proporción el aspecto sanitario emerge sobremanera en la frenética y ansiosa lucha contra el virus; sin embargo, también podemos contemplar el fenómeno desde otras perspectivas claramente implicadas insertas en el marco de las ciencias sociales, como sucede con los sectores vulnerables de la sociedad en que vivimos, el ámbito del derecho, de la economía, de la educación, o, por fin, de la comunicación.

De ahí la apuesta que aquí se propone, cual es el análisis de la pandemia COVID-19 desde diversas perspectivas. Ello constituye la columna vertebral de las presentes Jornadas ante el desafío de profundizar sobre algunas de las consecuencias más representativas derivadas de la epidemia en España a través de la integración de las distintas áreas de la Facultad de Comunicación y Ciencias Sociales de la Universidad San Jorge en torno al tema que, tanto por su naturaleza, como por su esencia, permite aglutinar e interrelacionar todas las ramas del saber imbricadas.

Así pues, mediante las presentes Jornadas se pretende aportar una visión particular a la vez que múltiple de un tópico que sirve de punto de partida, como es un fenómeno de raíz sanitaria, que despliega alarma social por su alta letalidad y genera gran incertidumbre en todos los órdenes de la vida. En todo caso, estas Jornadas nos invitan a recorrer con reflexión y sindéresis el trazado que discurre entre el naufragio y los negros nubarrones hasta un horizonte sosegado que, tras la tormenta, proyecte sensación de futuro, ilusión y fortaleza a partir de las debilidades observadas y detectadas. En suma, un tránsito del desaliento a la esperanza a través del espíritu de superación que caracteriza al ser humano desde la antigüedad hasta nuestros días.

Precisamente, es ahí donde radica el mayor interés de la propuesta, por integrar un carácter multidisciplinar, poliédrico y plural, sobre el entendido de que, en lo que a la academia respecta, la suma de criterios, cual caleidoscopio, enriquece la reflexión, a través del intercambio de ideas, planteamientos y modos de afrontar los problemas suscitados. Todo ello con la finalidad de crear opinión, plantear propuestas y avanzar en la búsqueda de soluciones que coadyuven en la mejora de nuestra convivencia en sociedad.